Porque nunca dejamos de aprender

Los docentes nunca dejamos de aprender ni prepararnos, por eso es importante estudiar día con día los procedimientos para mejorar las experiencias de aprendizaje de los alumnos

Enseñar es una vocación

Además de ser una profesión, la docencia es una vocación que requiere de la mejor disposición de los profesores para educar.

Educando a jóvenes, haciendo profesionistas

La educación de calidad contribuye a que más jóvenes sean profesionistas exitosos, debemos esforzarnos día con día para lograr nuestras metas.

Enseñando los buenos valores

La educación no es sólo la transmisión de conocimientos teóricos, también debemos enseñar buenos valores que formen seres alumnos con una gran calidad humana

Colaborando todos crecemos

Compartir nuestro conocimiento y aprendizajes ayudará a otros docentes a mejorar su nivel de enseñanza

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jueves, 27 de octubre de 2016

Salud bucal

Existe la creencia que no es tan importante cuidar a los dientes temporales ya que seran sustituidos por los dientes permanentes, sin embargo, este es un mito que ha arruinado muchas vidas.

La primera dentición o dientes temporales (mal llamados dientes de leche): Aparece en la boca aproximadamente entre los 8 y los 12 meses de edad y termina de erupcionar a los 2 años aproximadamente. A esta edad los niños tienen 20 dientes temporales que además de cumplir con las funciones antes descritas sirven como guía a los dientes permanentes para que estos salgan en el espacio y posición correctos, por lo que es muy importante mantenerlos sanos.



La segunda dentición o dientes permanentes: Es la que reemplaza a los dientes temporales y ocurre entre los 7 y 12 años de edad. Aproximadamente a los 6 años, por detrás de los molares temporales, tanto de arriba como de abajo, salen los primeros molares permanentes o “molares de los 6 años”, son cuatro y no reemplazan a ningún diente temporal; es por eso que se deben cuidar para conservarlos toda la vida.

La higiene bucal es la clave para la prevención y mantenimiento de la salud de dientes, encía y lengua; por lo que la eliminación de placa bacteriana en estas partes de la boca es el principal objetivo de las diversas técnicas existentes, hilo dental, detección de placa y cepillado. La higiene bucal se inicia desde el nacimiento:


1) Cuando el niño(a) no tenga dientes, la mamá o responsable del niño(a) debe limpiar suavemente la encía con una tela o gasa húmeda una vez al día, preferentemente durante el baño.

2) Desde que aparece el primer diente del niño(a), la mamá o responsable del niño(a) debe limpiar límpielo suavemente con una gasa o tela húmeda o con un cepillo dental suave.

3) En los niños de 1 a 3 años (solo y con la ayuda y supervisión de un adulto) el aseo bucal se debe realizar después de cada alimento con cepillo pequeño de cerdas suaves y humedecido. Esta actividad se puede realizar con o sin pasta dental, en caso de usar pasta dental fluorurada, se hará en cantidad mínima (cantidad similar al tamaño de un chícharo), y bajo la supervisión de un adulto para evitar la ingesta de flúor que contiene el dentífrico.

4) A partir de los 4 años (solo y con la ayuda y supervisión de un adulto) el cepillado dental se debe realizar diariamente después de cada comida; el cepillo dental debe tener cabeza pequeña y cerdas de nylon delgadas con puntas redondeadas. La cabeza pequeña permite llegar más fácilmente a todas las zonas de la boca. Se debe cambiar el cepillo cuando las cerdas se doblen o se gasten ya que en esas condiciones no limpia en forma adecuada y puede dañar la encía.


Bibliografía:
Manual: Contenidos Educativos en Salud Bucal, Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades. Preprensa Digital, 2009, DF, México. Centro. Link al PDF

Lavado de cara en niñ@s

La piel de la cara es muy delicada, más que la de la mayoría del cuerpo, en los niños y bebés esto se amplifica. El lavado de cara es muy importante en los niños,

Esta actividad permite mantener libre de irritaciones y de microorganismos la cara de los niños(as) e involucra acciones de enseñanza (autocuidado limpieza, bienestar y cuidado del agua, entre otros).

Es recomendable que la Asistente educativa platique con el niño(a) con agrado y calidez acerca de lo que va hacer, cómo y el por qué se va efectuar, para que él realice esta actividad y disfrute sentirse limpio.

Para el correcto lavado de cara necesitamos los siguientes materiales: Agua, toallitas húmedas y una silla porta bebé (esto solo en los niños menores de 6 meses)


Para niños de 43 días a 6 meses:
  1. Verifica que tengas el material completo.
  2. En todo momento mírale a los ojos y háblale por su nombre, no utilices apodos, motes o sobrenombres.
  3. Acomoda al niño(a) para limpiarle la cara, cárgalo y siéntalo en la silla porta bebé sujetándolo perfectamente con el cinturón de seguridad pasándolo entre sus piernas.
  4. Humedece una toalla desechable con agua tibia o utiliza toalla húmeda sin alcohol.
  5. Realiza la limpieza con movimientos suaves, desde el centro de l a cara hacia los lados.
  6. Deposita la toalla desechable o húmeda utilizada en el cesto de basura.
  7. Verifica que no quede húmeda l a cara del niño(a), si es así, utiliza otra toalla y sécalo con delicadeza, ten cuidado de no lastimar su cara.

De 7 a 12 meses de edad
  1. Verifica que tengas el material completo. 
  2. En todo momento mírale a los ojos y háblale por su nombre, no utilices apodos, motes o sobrenombres. 
  3. Traslada al pequeño al baño de artesa o lavamanos. 
  4. Cárgalo y sostenlo con uno de tus brazos por el abdomen para que el cuerpo del niño(a) se apoye en una de tus piernas colocada. 
  5. Realiza el lavado de cara indicándole que cierre los ojos; mójate la mano disponible y frota suavemente su cara, realizando movimientos de adentro hacia fuera.
  6. Cierra la llave del agua, toma una toalla desechable y seca la cara del niño(a) con delicadeza (evita lastimar su cara). 
  7. Deposita la toalla desechable utilizada en el cesto de basura
Podemos usar el mismo procedimiento desde los 12 en adelante, sólo que a partir de los 13 meses debemos de colocar al niño en una banqueta de altura y cuando veamos que el niño está listo (de 18 meses en adelante aproximadamente) inclinarlo sin la banqueta. A partir de los 25 meses el niño podrá hacerlo sólo, pero no debemos dejar de supervisarlo.
Bibliografía:
Procedimiento para la operación del servicio de pedagogía en guarderías de prestación indirecta, IMSS: Link al PDF (páginas 127 y 128)

Lavado correcto de manos

En la primera mitad del siglo XIX, el médico Ignaz Philipp Semmelweis introdujo el lavado de manos para los médicos antes y después de atender a los pacientes en la primera clínica ginecológica de Viena, luego de dar cuenta de la existencia de una “materia cadavérica” que era transportada por las manos de médicos y estudiantes de los cadáveres a las madres que atendían en trabajo de parto.(1)

Las manos son el vehículo más común para transmitir infecciones; por lo que es imprescindible que los niños y adultos entiendan la importancia de lavarse las manos.

En nuestro quehacer y en nuestra vida diaria nuestras manos son el principal medio y vehículo de los gérmenes y bacterias, pues tocamos casi todo lo que nos rodea. Lavarnos las manos previene enfermedades gastrointestinales, evita infecciones en la piel y ayuda a que los germenes, virus y bacterias no sean transportados de un lugar a otro. 

Por ello debemos de lavarnos las manos por lo menos en estás ocasiones:
  • Antes de comer
  • Después de ir al baño
  • Antes de manipular alimentos o comida
  • Después de cambiar los pañales a un bebé.
  • Después de tocar tierra o animales y tras recoger las heces de éstos
  • Antes de ponernos lentes de contacto
  • Después de estornudar y/o toser
A continuación, se muestra la técnica correcta para el lavado de manos y más adelante, la técnica de desinfección de manos, esto para matar por completo a las bacterias. Es importante aclarar que no hay mejor método de desinfección que lavarse las manos con un jabón neutro, pero en caso de no contar con uno, podemos usar la técnica de desinfección de manos.


Bibliografía y fuentes: 
  • Marcelo Miranda C. y Luz Navarrete T., “Semmelweis y su aporte científico a la medicina: Un lavado de manos salva vidas”, Rev Chil Infect 2008; 25 (1): 54-57 (1)
  • http://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/infografias/lavado-manos